




Troncones
La Higuera
Sigue el letrero en el camino de la Bahía Manzanillo, sube por una entrada que te hace inclinarte hacia adelante, y un cubo impresionante parece colgar de la colina. Esa es La Higuera, que lleva el nombre de la higuera estranguladora aferrada a la roca a su lado, con raíces que se agarran a la piedra en gruesas líneas retorcidas.
Los dueños escoceses, Louise y John Martin, vieron este terreno por primera vez subiéndolo a gatas. Aun así, les encantó la vista. La única instrucción fija de Louise para el constructor fue “un cubo dentro de un cubo”. Carlos Desormaux, de S-Mart Home en Zihuatanejo, la construyó, y la colina decidió el resto.
Por dentro, un espacio abierto reúne la cocina, la sala y el comedor, y se derrama hacia una terraza que rodea dos lados de la casa. La Bahía Manzanillo se extiende hacia un lado y la costa rumbo a Saladita hacia el otro. Junto a la terraza corre un largo espejo de agua, con un roble que sube directo a través del agua y del deck. Arriba, dos recámaras tranquilas. Por una escalera angosta se llega a un rincón para ver las estrellas, y más arriba, una pequeña alberca en el cielo. “No es una alberca grande”, dice Louise, “pero es suficiente”.
Casa Manantial, un estudio de diseño de Troncones, llenó las habitaciones de piezas mexicanas hechas a mano, y una tabla de surf de marquetería de siete pies, de la artista galesa Emma Wood, cuelga sobre la escalera. Más de tres cuartas partes del terreno siguen siendo bosque nativo. Pelícanos y zopilotes pasan a la altura de los ojos, y todo el lugar se siente suspendido entre los árboles y el cielo.
Ven por la vista. Quédate por la alberca en el cielo.



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