Jorge Valencia Guzmán: Un joven y el mar

Un pescador y guía local habla sobre su vida en Playa Saladita

Podría haberme quedado todo el día escuchando a Jorge Valencia hablar de la Playa Saladita que el conoce. No es la que conocen los surfistas. No es la que conoce Instagram. No es la que se promociona como “el lugar”. La familia de Jorge empezó a establecerse en Playa Saladita a finales del siglo XIX, justo junto a la playa, cuando nadie quería estar cerca del mar, cuando la zona era considerablemente indeseable. Después de esta entrevista, Jorge describió parte de las burlas que sufrió de niño—que le llamaban “pobre” porque andaba descalzo—viviendo frente a la playa, salvaje, sin casi nada. El no veía el valor de “arreglarse” cuando vivía en un lugar lleno de polvo y cuando se iba al mar cuatro veces al día. Hoy en día, las cosas son diferentes. Gente de todo el mundo viene para estar en la Playa. Su hermano Benito y su hermana Lourdes regentan restaurantes exitosos que se han convertido en hitos locales, y su famosa casa de “surf fishing” es fácil de encontrar: un mural de Muck Rock adorna la pared trasera, con un Jorge de casi tres metros sosteniendo su pescado. Y ahora los fabricantes de equipos de pesca le envían neuvo ropa deportiva y Jorge sigue descalzo.

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June 9, 2026
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Jorge en su mural de Muck Rock. Foto de Lori Schwilling, cortesía de Jorge Valencia

LOT: ¿Cuándo llegó tu familia a Saladita?

Jorge: Mi abuelo, quien crió a mi papá, llegó aquí en 1883. Vino a vender pan con su papá, mi bisabuelo, quien lo trajo aquí en una mula, cuando el tenía solo tres añitos. Le vendían pan a los marineros de San Diego que venían a llevarse la madera de aquí, de la playa de la Saladita. Es una historia interesante. Se llevaba madera desde aquí hasta San Diego hasta que ocurrió la revolución, en 1910. Después de eso, todavía se estaba sacando la madera de aquí, pero no para San Diego. Se fue a otros partes de México. Mi papá dice que dejaron de llevar madera en 1930.

LOT: ¿Qué tipo de madera?

Jorge: Caoba y cedro, mucho cedro.

LOT: ¿Naciste aquí?

Jorge: Realmente, no. Nací en Chutla, porque me toco nacer en la temporada. Por acá caía un tempestad de agua, y se ponía infestado de zancudos y alacranes; y no hay para dónde correr por ayuda de emergencia. Tampoco había parteras. Mi abuela sí era partera—vivía en Chutla—así que para mi mamá era más seguro irse a Chutla para tener a sus bebés y regresar a la playa después de un o dos semanas.

Casi todos mis hermanos nacieron en Chutla, menos Benito. El nació aquí porque le toco en marzo, cuando estaba seco, y mi abuela vino par acá. Mis hermanos César y Arnoldo llegaron después y nacieron en Zihuatanejo. Aquí es donde hemos vivido desde siempre. Mi papá trajo a mi mamá aquí de Chutla cuando ella tenía diecisiete años. El fue a Chutla y se la llevó a caballo—la “robó—que era la costumbre, la tradición de antes, y aquí construyó su familia, donde siempre vivían sus abuelos y sus padres.

LOT: Cuando tu abuelo llegó en 1883, ¿se quedó?

Jorge: No. Su padre, mi bisabuelo, solo venía aquí a vender pan y regresaba a Chutla. Se quedaba dos o tres días hasta que vendía todo su pan, y regresaba. Finalmente, mi bisabuelo puso un horno para hornear pan y se quedó. Vendía pan aquí mismo, en esta terreno.

LOT: ¿Quiénes eran los dueños de estos terrenos en aquellos años?

Jorge: Una señora de apellido López. Ella y su familia eran dueños desde aquí hasta Tibor, hasta Michoacán, y al sur, hasta Petatlán.

LOT: ¿Qué recuerdos tienes de Saladita cuando eras niño?

Jorge: Muchas cosas, como escuchamos todas las historias, cómo después de las ventas de madera, era el negocio de los tiburones. Se volvió importante la pesca de tiburones, especialmente en 1940, 41, 42, 43, 44, 45. De ese tiburon se ven el hígado—que también fue a San Diego—donde se procesó el higado para su aceite, para la vitamina A, para los soldados estadounidenses que estaban peleando en Europa. Se llevaron miles y miles de contenedores de hígado de tiburón de aquí.

El joven Jorge sosteniendo su sedal de mano. Foto cortesía de Jorge Valencia

LOT: ¿De un campamento maderero a un campamento de tiburones?

Jorge: Sí. De tiburon fue solo en los años—1940, 41, 42, 43, 44, 45. Después de eso, según dice mi papá, vino el cultivo y la venta de ajonjolí y algodón. Y hoy, es el surf. Lo que recuerdo, por mi cuenta, es 1972, cuando llegaron los primeros surfeadores. Tenía unos tres años. Eso, y recuerdo que había mucha pesca. Mucha, mucha pesca. La gente venía a surfear, pero solamente por tres meses, cuando no llovía. Después de eso, quedábamos solos. Nos dejaron solos durante nueve meses. Yo pescaba por todas partes por aquí. Yo tenía mi lancha, una pequeña lancha de madera, y me iba a pescar todos los días a la laguna. Era todo virgen. Había muchos árboles, muchos pájaros, muchos animales. Y agua clara. Muy clara.

LOT: ¿De qué tamaño era tu lancha?

Jorge: Era una chica—como de dos o tres metros.

LOT: ¿Y cuántos años tenías?

Jorge: Tenía unos seis o siete años.

LOT: ¿Usabas caña?

Jorge: No. No usaba caña. Usaba línea de mano. Y pescaba todo el rato hasta que me daba hambre, me regresaba, volvería a casa. Vivíamos solos. Solo éramos nosotros. No teníamos vecinos aquí.

LOT: ¿Qué tipo de pescado?

Jorge: Sobre todo pargo y róbalo. Peces de agua dulce.

LOT: ¿Fuiste al mar?

Jorge: Sí, cuando mi papá pescaba en su lancha, iba con él. Como era pequeña, me daba sueño y él me envolvía en su camisa, y yo me dormía en la punta de la lancha. Pero había miles y miles de gaviotas y me se hacían del baño arriba de mí. A amanecía, cuando despertaba, estaba todo con caca de gaviotas en mi cuerpo, me quemaba.

LOT: ¿Cuáles eran tus actividades favoritas en tierra, cuando cuando no pescabas?

Jorge: Pues, ahorita mi actividad era pescar siempre, prepararme para pescar, venir de la pesca. Siempre me han gustado los deportes también. He practicado Taekwondo por mucho tiempo.

LOT: Cuando eras joven, ¿pescabas desde la orilla o solo desde una lancha?

Jorge: Hice los dos.

La captura de pulpo de Jorge. Foto cortesía de Jorge Valencia

LOT: ¿Con quién pescabas?

Jorge: Con toda la gente que venía. Con mis compañeros. Con muchachos que querían ir a pescar. Siempre los llevaba a pescar. Yo era su guía de pesca, porque conocía toda la zona. Me llamaban “Tarzán”. Me gustaba lo salvaje. Siempre era un poco salvaje. Y tenía perico.

LOT: ¿Eran chavos de tu misma edad?

Jorge: Sí, pero aquí no. De otro lugar. Venían en ocasiones a visitarme para ir a pescar. Por aquí, solo era mi familia. Cuando era niño, solo éramos seis hermanos. Después, nosotros éramos once. Mi mamá seguía teniendo bebés.

LOT: ¿Qué te atrajo a participar en torneos, de participar en torneos?

Jorge: Porque aquí se empezó a hacer muy famoso en México a los torneos de pesca. La gente que los organizó lo convirtió en un negocio. Entonces me empezaron a inviter compañeros, y empecé a ir y ganaba. Y me gustaban porque me ponían a prueba. Prácticamente, tenía mucho conocimiento del mar—dónde comen el pez y dónde no come—en comparación con otras personas que apenas empezaban a relacionarse con el mar, con la pesca. Los torneos pusieron a prueba ese conocimiento.

LOT: ¿Qué edad tenías cuando empezaste a competir?

Jorge: Llevo como 20 años compitiendo. Empecé cuando tenía un poquito mas de 30 años.

Jorge y su pargo. Foto cortesía de Jorge Valencia

LOT: ¿Qué te ayudó a tener tanto éxito en esos torneos?

Jorge: Porque es lo que me gusta y lo que conozco. Conozco el mar y sé dónde hay peces, y cuándo no los hay.

LOT: ¿A dónde has ido a competir?

Jorge: He ido a Colima, Michoacán, Puerto Vallarta, Sinaloa, por todas partes.

LOT: Cuando sales al mar para los torneos, ¿están cerca de la tierra?

Jorge: Sí. Estamos cerca de la playa. Todavía se pueden ver las montañas.

LOT: ¿Hay torneos que van mar adentro?

Jorge: Sí, también he competido en esos torneos. Ganamos una vez, cuando fui con un amigo que es buen pescador. [Pausa.] Me gusta el mar. Me gusta pescar en bote, pero no tantos días. Pescando tres días seguidos es como que te lastima mucho el sol. Es demasiado. Prefiero los torneos de la orilla. Me gusta la pesca de la orilla.

LOT: ¿Cuándo empezaste a llevar a la gente a pescar?

Jorge: Siempre lo he hecho, desde que era niño, con siete u ocho años. Con chavos y señores. Tuve que hacerlos porque era un área desconocida para mucha gente—necesitan alguien que sabía. Era como una guía. Como siempre acompañaba a mi papá. Les acompañaba y les decía dónde estaba bien peligroso y donde no había peligro.

LOT: ¿La gente se resistía a que alguien tan joven fuera su guía?

Jorge: No. Cuando la gente llegaba, sabían que yo conocía la zona. Y no les mentía. Fui realista. Cuando vives como nosotros, en un lugar aislado, te hace realista. Ellos sabían que si yo le decía esto era verdad. Tenía mucha experiencia, aprendiendo cosas solo. Podía decirles qué era un buen lugar y cuál era peligroso. Sabían que podía mantenerlos a salvo, que podía mostrarles dónde ir.

LOT: ¿Qué debería saber la gente antes de ir a pescar contigo o con cualquier otra persona?

Jorge: Más que nada, conoce a la persona con la quien ir. Que no los vaya a poner en peligro un golpe de una ola. Tienes que saberlo. Cuando voy con alguien, le digo: “No pases por ahí, las corrientes son demasiado fuertes”, o “no te subas a esa piedra porque puedes te puedes caer o te puedes lastimar”. Y como guía,también tengo que saber con quién estoy, porque algunas personas te dirán: “Sí, sé nadar” o “Soy experto por el mar”, pero, en realidad, te están mintiendo. Tienes que poder confiar en la otra persona. Cuando no puedes, es cuando suceden los accidentes.

LOT: ¿La gente dice que sabe nadar y descubres que no cuandoestás en alta mar?

Jorge: Es así. Mucho. Me pasó muchas veces. Tengo que ayudarles a salir. A veces perdemos nuestro equipo y todo.

LOT: ¿Cuál es el pez más grande que has ayudado a alguien a pescar?

Jorge: Grandes pargos de la orilla. Treinta y tantos kilos. Pero te voy a decir algo. Este. Me dediqué a pescar tiburones cuando tenía 14 o 15 años, con una persona que vivía con nosotros, que creció con nosotros, como un hermano—íbamos a por tiburones. Metíamos cables con cadenas, grandes ganchos y hasta un kilómetro de línea. Pasábamos dos días cazando tiburones.

Jorge y su pargo colmilludo. Foto cortesía de Jorge Valencia

LOT: ¿Por qué tiburones?

Jorge: Porque vendíamos el tiburón. Por toneladas. Por bastante. Los llevábamos a Zihuatanejo. Estábamos en el mar pescando tiburones cuando pasó el gran terremoto aquí en México en 1985. Vi el terremoto—vi los cerros moverse—vi cuando se despegaban las piedras y caían al agua. Vi el mar moverse como gelatina. Y luego se calmó y, después de que se queda tranquilo, se empieza como a llenar, a levantar y las olas son muy alta, como montañas.

No estábamos muy adentro. Y, gracias a Dios, las olas no tronaba, no hacían reventar, si no, nos habríamos hundido. Pasamos aproximadamente una hora observando cómo subían y pasaban las olas, y luego fuimos a Zihuatanejo donde encontramos el puerto todo destrozado, completamente destruido—lanchas en el mar—todo se había inundado y arrastrado por la agua. Al entrar en el puerto, empezamos a ver pedazos de lancha, tablas, tanques de todo tipo, neveras, todo flotando. Nos quedamos fuera del puerto un rato, sin poder llegar a la orilla por todo lo que había en el agua. Los cerros se veían cubiertos de polvo y las aves volando. Eso es loque pasa cuando hay un terremoto fuerte—la tierra no para de temblar y las aves no quieren bajar—siguen dando vueltas. Parecía bastante triste—muy, muy tristeiste.

LOT: ¿Y qué pasó por aquí? [Aquel terremoto del 19 de septiembre midió 8,0 en la escala de Richter. El epicentro estaba frente a la costa de Michoacán. La tierra tembló durante cinco minutos a lo largo de la costa y durante tres minutos en la Ciudad de México. Hubo daños considerables en todo México.]

Jorge: Se salió el mar aquí tambien. Se inundó. Mucho. Hasta acá. Hasta arriba, donde está la calle. No regresé hasta dos días porque no podías venir en coche. Cuando llegué aquí, había muchos pecados muertos, muchas sardinas muertas, todo tipo de cosas muertas que el mar arrastró.

LOT: ¿Ha habido muchos terremotos así en tu vida?

Jorge: No, no. Ese es el único. Pero lo que me hizo pensar en eso fue tu pregunta sobre el pez más grande que he pescado. Era un tiburón. Lo atrapé con un cable y pesaba casi 300 kilos.

LOT: ¿Qué tipo de tiburón?

Jorge: Era un tiburón toro. Aquí hay muchos tiburones. Hay uno que llamamos Tintorera y otro que llamamos Chata. El chata es muy común en aguas tropicales de todo el mundo. Llega a pesar hasta 600 kilos. [El mayor jamás encontrado apareció en Turquía, pesando 900 kilos.] Cuando era chico, había miles y miles y miles de tiburones. Yo me metí a pescar allá adentro, donde se surfea. Entraba en un flotador y me anclaba con un mecate y una piedra. Me quedaba toda la noche pescando y venía al día siguiente. Había muchos tiburones allí.

LOT: ¿Por qué ya no hay tantos ahora?

Jorge: Porque mi hermano Benito se dedicó a matarlos.

LOT: ¿Qué es lo que más te da alegría cuando pescas?

Jorge: Cuando algo me mordió el señuelo. Ahí es cuando me siento bien. Cuando estoy lanzando, en ese momento tengo adrenalina, pero cuando siento el puro agarrón del señuelo, es cuando más me da alegría—cuando algo muerde mi señuelo, cuando el animal dobla la caña.

LOT: Para sacar un tiburón de 300 kilos. ¿Cómo le haces?

Jorge: Usábamos una boya. Cuando el tiburón mordía el cebo, poníamos una garraf, un contenedor, en el cable, y dejábamos que lo arrastrara y se cansara solo, y luego podíamos sacarlo rápido. Había muchos tiburones que tardaban hasta dos horas, siguiéndolos hasta que la boya apareció. Entonces, sabes que está cansado.

LOT: ¿Qué ha cambiado en la pesca desde que eras chico?

Jorge: Mucha tecnología nueva y nuevos productos. Muchos tipos de carretes y cañas. Además, es más fácil conseguir equipo de pesca. Antes era difícil. Antes, tenías que usar o hacer tus propios anzuelos de alambre o algo así. No había dónde conseguirlos. No había nadie que te los vendiera. Y tu línea de pesca también era muy importante y realmente difícil de conseguir. La tenías que cuidar. Ahora venden señuelos, venden línea de pescar, cañas ya donde quiera.

LOT: ¿Ha cambiado algo en el mar?

Jorge: El agua estaba más clara, y había muchos pesca, muchísimos pesca. Ha cambiado mucho. Y, poco a poco, la costa aquí ha cambiado también. Antes estaba 50 metros más lejos. Pero como lleuve menos, el río ya no trae tanta arena—antes se formaba como una isla de un kilómetro en el mar—y el mar ha ido llevándose lo que hay en la orilla poco a poco.

LOT: ¿Cuál es un secreto de la pesca que nadie sepa?

Jorge: El secreto de la pesca es que cuando vas a pescar, irte relajado, te concentras en loque vas a pescar, sin pensar en otras cosas—olvida tus problemas, ten una buena actitud. Otra cosa es la constancia. Siempre pescando, lanzando, lanzando, lanzando. Siempre es la constancia. Así, continuar sin parar y sin pensar en nada más que en que vas a pescar algo, que vas a atrapar un pez—pensando en positivo, que vas a pescar algo. Eso es lo mejor. Ve con una mentalidad positiva y no pienses en nada más que en la pesca. Haz eso y olvidarás todos tus problemas. Eso es lo importante: toma la pesca como un gusto, con alegría. No salgas amargado, no salgas peleando. Mantente tranquilo, relajado, pensando que en cualquier momento vas a atrapar un pez. Eso es lo más importante: tu actitud.

Jorge en su mural de Muck Rock. Foto por La Onda Troncones

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