Maggie Miles: Good Trouble
Una periodista llega a Troncones buscando desconectar, pero termina estableciendo conexiones significativas en su vida y su trabajo
Unos amigos me presentaron a Maggie Miles en octubre, una reportera del New York Times en busca de su próximo encargo. Parecía otra joven que pasaba por Troncones. Me equivoqué. Maggie se quedó. La seguía viendo por ahí y seguía oyendo que ella hacía su trabajo desde aquí. Eso me intrigó. ¿Cómo lo hace? ¿Cómo mantiene su carrera a distancia? ¿Desde Troncones? Al final de esta entrevista, noté las palabras “GOOD TROUBLE” tatuadas en su antebrazo. Le pregunté a qué se refería esa frase. Maggie explicó que proviene de una serie de discursos de John Lewis, el congresista estadounidense y un activista por los derechos civiles—una frase nacida de su negativa a guardar silencio ante la injusticia—un recordatorio de que crear "buenos problemas" puede fomentar el cambio social. Good trouble. Buenos problemas. Después de hablar con Maggie, puedo entender cómo ella lo está haciendo, tanto a través de su trabajo como escritora y con su decisión a vivir casi todo el año en Troncones.


LOT: ¿Dónde creciste?
Maggie: En los Outer Banks de Carolina del Norte, en la Isla Roanoke, una pequeña isla frente a la costa.
LOT: ¿Cómo terminó tu familia allí?
Maggie: El papá de mi mamá era periodista y editor de Time, una revista en la Ciudad de Nueva York. Siempre estaba muy ocupado trabajando en la revista, y Time le daba un mes libre cada verano. Así que la familia de mi mamá—ella, sus tres hermanos y sus padres—se subían todos al coche y se iban a los Outer Banks durante un mes, solo para relajarse y pasar el rato en la playa. Cuando mi mamá creció, volvió a vivir allí allí.
LOT: ¿Qué te gustaba hacer de niña?
Maggie: Ir a la playa, montar la bici por mi barrio, ir descalza con mis amigos. Teníamos un pequeño puente en en el paseo marítimo al centro del pueblo. Nos lanzabamos de ese puente. Hicimos muchas cosas divertidas. Me siento afortunada, creo que somos de las últimas generaciones que pudimos crecer así. Solo hay dos pueblos en la isla Roanoke, Wanchese y Manteo. Soy de Manteo, que tiene como mil personas. Es un poco como una versión estadounidense de Troncones: es un pequeño pueblo costero.

LOT: Tetirabas de puentes, tenias toda esta libertad—¿qué te asustaba de niña?
Maggie: Fui una buena niña. No quería meterme en problemas. Mis amigos y yo no hacíamos nada malo. ¿Qué me daba miedo? [Pausa. Una pausa larga.] Mi papá. Era un borracho enojón. Tuve una niñez muy buena, había mucho amor y todo, pero también había mucho caos y miedo por su bebida y por la ira que le salía cuando estaba borracho.

LOT: ¿Cómo te iniciaste en el periodismo?
Maggie: Como había mucho caos en mi casa, mi mamá nos llevaba a la casa de mis abuelos en Virginia, donde mi abuelo se había jubilado en Ruckersville, al norte de Charlottesville. Íbamos allí y conocíamos a todas mis tías y tíos, que eran escritores. Era como mi espacio seguro. Mi abuelo siempre estaba leyendo un libro, y a la hora de la cena escuchaba a todos los adultos hablando de política y de las cosas que pasaban en el mundo. Realmente los admiraba, así que desde entoncones, desde que tenía como cinco años, quise ser periodista, escritora.
Manteo—donde crecí—es un pueblo pequeño, donde las familias que están ahí llevan generaciones. Todos se parecen y tienen el mismo estilo de vida. Me sentía "diferente" al crecer. Mis padres eran un poco como "hippies". No teníamos dinero. Éramos pobres. Llevaba ropa de segunda mano, cosas así. No encajaba. Pero cuando escribía, recibía comentarios positivos de mis maestras y de otras personas. Eso fue algo que me hizo sentir bien conmigo misma.
LOT: ¿Dónde estudiaste?
Maggie: Fuia un pequeño colegio privado, solo para chicas, que se llama Peace College enRaleigh [Carolina del Norte], para mis dos primeros años de universidad.Después, me trasladé a UNC-Wilmington, en la costa, donde estudié Inglés yEscritura Profesional. No tenían una carrera de periodismo, así que practiquémuchos tipos de escritura, como memorias, ensayos y algo de periodismo también.
LOT: ¿Cuál fue tu primer trabajo al salir de la universidad?
Maggie: Misprofesores me enseñaron a escribir, pero no como ganarme la vida escribiendo.Ni siquiera sabía que el trabajo “freelance” era una opción. Tenía una prima mayor que quería ser redactora de revistas y se fue a Nueva York y consiguió un trabajo de asistente en Teen Vogue o algo así. Fue tanto estrés para ella que acabó yéndose. Pensé que tendría que mudarme a Nueva York para ser una escritora exitosa. No quería hacer eso, así que terminé mudándome a Portland, Oregón, donde mi primer trabajo fue en una organización sin fines de lucro, una asociación civil, promoviendo candidatos políticos progresistas en la costa oeste de los Estados Unidos.
LOT: ¿Hiciste la transición al periodismo desde ahí?
Maggie: Sí, pero de una manera indirecta. Viajé durante años, trabajando para organizaciones sin fines de lucro. Siempre quise marcar alguna diferencia. Me mudé a Hawái y trabajé en una granja allí, y empecé a aprender sobre nutrición. Decidí que quería hacer un posgrado en nutrición, así que volví a Oregón y obtuve un máster en nutrición. Cuando empecé a trabajar en nutrición, me di cuenta de que me gustaba más escribir sobre nutrición que dar consultas.
Tenía pensado volver a los Outer Banks ese verano, así que contacté a un editor de una revista local, parte de The Virginian-Pilot, un gran periódico de la región. Le dije al editor que acababa de terminar mi máster en nutrición y que me encantaría escribir una columna semanal sobre negocios locales de bienestar, sanadores, alimentación y cosas así. Me dijeron que sí y empecé a escribir una columna a la semana. Finalmente, preguntaron: “¿Te gustaría escribir sobre otras cosas?” Fue entonces cuando estaban ocurriendo las protestas de Black Lives Matter. Yo pensé: “Oye, ¿puedo ir a cubrir esto?” No era lo que normalmente cubrían, pero me dejaron. Fue muy gratificante. Pregunté si podía hacer un reportaje sobre negocios de afroamericanos, y acabé haciendo un gran reportaje donde destacé a cinco empresarios afroamericanos locales. Sentía que esto es lo que se supone que debo hacer. Quiero seguir escribiendo sobre ese tipo de temas. Fue entonces cuando empecé a contactar con otras publicaciones y a conseguir trabajo de allí.
LOT: ¿Dónde ha aparecido tu trabajo?
Maggie: El primero que escribí fue para The Coast, otra parte de The Virginian-Pilot. Luego escribí para The Outer Banks Voice, un sitio de noticias local en línea. En ese momento, estaba viajando, viviendo en Oaxaca, escribiendo algún artículo de vez en cuando, viviendo de ahorros y quedándome sin dinero. Eso no era bueno. Así que conseguí un trabajo como redactor de contenidos en una empresade tecnológica. Era más dinero del que había ganado en mi vida. Estaba muy emocionada, pero pronto me di cuenta de que era muy absorbente para mí alma. Pasé de escribir sobre todos estos temas significativos a ayudar a las empresasde comida rápida a usar datos para vender más hamburguesas, y a ayudar a las empresas de petróleo y gas en Texas con sus datos para encontrar más petróleo frente a la costa. Hice eso durante unos ocho meses y luego ya no pude más. Me di cuenta: “Esto no es para mi. No puedo hacer esto.” Contacté con The Outer Banks Voice y pregunté si tenían espacio para que escribiera algunos artículos al mes. Me dijeron: “sí, claro, venga ya”, y dejé ese trabajo de tecnología.

Unos meses antes de eso, vi una especie de aprendizaje en el New York Times. Yo pensé: “Vale, voya solicitar esto.” Pero cuando fui a ver quiénes habían sido aceptados para ese año, todos tenían mucha experiencia—en grandes periódicos—con títulos de Harvard y cosas así. Pensé: “No tiene sentido ni siquiera presentarme a esto porque no fui a una universidad de el Ivy League y solo he salido en periódicos de pueblo pequeño.” Me sentí muy intimidada y no me presenté. Después de dejar ese trabajo en tecnología, puse en mi historia de Instagram: “Voy a conseguir un artículo en el New York Times.” No tenía ni idea de cómo hacerlo. Y luego, como un mes o dos después, el editor senior de la redacción nacional del NewYork Times se puso en contacto conmigo por LinkedIn y me dijo: “Oye, veo que estás en Palm Springs y necesitamos un freelancer allí." Me pregunto si teinteresa ser nuestro freelance para esa zona.
LOT: ¿Realmente estabas en Palm Springs?
Maggie: Bueno, sí y no. Esto se complica un poco. Había estado en Palm Springs con el trabajo tecnológico, así que tenía en mi LinkedIn que estaba en Palm Springs, pero después de dejarlo, volví a México. Cuando el editor nacional me contactó, en realidad estaba en Oaxaca, pero pensé: “Puedo ser totalmente vuestro freelancer en California”. Volé unos días después y conseguí un departamento, aunque no había garantía de que alguna vez me dieran un artículo. La asignación de redacción es “de guardia”. Conseguir un artículo depende de si ocurre algo que merezca cobertura nacional. Unos dos meses después de volver a Palm Springs, un huracán llegó: el huracán Hilary. Es raro que un huracán entre en el desierto. Cubrí esa historia por una semana. La autopista 111 estaba cerrada y todos los camiones que traían comida y todo lo demás de la zona se quedó atascado. Informé sobre eso, subí a un puente y tomé una foto que acabó en la página principal de The New York Times. [El artículo de Maggie fue mencionado en la portada de la edición del 19 de agosto de 2023.]
También hice algunas entrevistas de “gente en la calle” para mostrar la experiencia humana durante el huracán. Luego, hubo un atentado en una clínica de fertilidad, justo al lado de mi casa. Un antinatalista, un hombre que creía que las personas no deberían nacer sin su consentimiento y permiso, bombardeó una clínica de fertilidad que albergaba embriones porque quería destruirlos. No destruyó los embriones, pero sí destruyó todo el edificio. También acabé trabajando con la BBC en una investigación sobre el CEO de Abercrombie & Fitch, Mike Jeffries, acusado de delitos de trata sexual. Uno de los hombres de confianza en orgías clandestinas sexuales vivía en Palm Springs, y la BBC se puso en contacto conmigo para que fuera a buscarle para ellos. Cuando lo encontré, salieron volando, todos nos pusimos micrófono, entramos y lo enfrentamos. Eso fue muy emocionante para mí. Esto fue en total en 2023 y 2024, y he seguido trabajando—con The Palm Springs Post, Coachella Valley Independent, Shift London y muchos otros, incluyendo algunos en los Outer Banks.
LOT: ¿Cuáles son tus tipos de asignaciones favoritas?
Maggie: Mi favorita es escribir sobre la vida de una persona. Siento que eso es muy significativo y muchas veces la gente cuenta una pequeña historia y no se da cuenta de lo interesante que es porque es parte de su vida. Y cuando lo leen, piensan: “Vaya, he marcado la diferencia.” La razón principal por la que conté la historia de fondo sobre trabajar con el New York Times, la BBC y estas publicaciones más grandes es que no creía en mí misma. No creía que soy suficientemente buena. Todavía me cuesta eso. Quiero que la gente sepa que si quieren algo, deberían lanzarse, porque muchas veces la gente ve algo en nosotros que no vemos en nosotros mismos.

LOT: ¿Cómo llegaste a encontrar Troncones?
Maggie: Estaba en California y estaba realmente quemada de trabajar allí. Necesitaba un descanso. México siempre ha sido el lugar al que vengo cuando me siento así, cuando necesito escapar, despegar y calmar mi sistema nervioso. Tenía un amigo que había venido aquí. Ha viajado por todo el mundo y por todo México. Él dijo: “Vete. Te gustará Troncones. Es un lugartan sanador. Es tan tranquilo. Es exactamente lo que necesitas.” Así que compré un boleto y llegué un par de semanas después..
LOT: ¿Qué tipo de trabajo estás haciendo desde aquí?
Maggie: Bueno, vine aquí para tomar un descanso, pero cuando llegué, me contactaron por una investigación, sobre algo que estaba pasando en una organización sin fines de lucro de California en Palm Springs. Me encargué de eso y trabajé en ello por seis meses. El artículo acaba de salir a finales de abril [un artículo sobre Guide Dogs of the Desert que está al fin]. También he estado escribiendo reportajes para publicaciones en California y Carolina del Norte, principalmente artículos de interés humano.
LOT: ¿Cómo les presentas tus propuestas de historias a los editores desde aquí?
Maggie: Por correo electrónico y teléfono, como haría desde cualquier otro lugar.
LOT: ¿Qué haces aquí cuando no estás trabajando?
Maggie: Oh, salgo mucho a pasear por la playa. Intento explorar diferentes cosas—como las aguas termales, distintas zonas del pueblo, las cuevas—y trato de conocer a la gente del pueblo. Solo llevo aquí desde octubre, pero siento que ya he hecho muchos amigos para toda la vida. Aquí hay una gran comunidad.
LOT: ¿A dónde te vas este verano?
Maggie: Voy a Guatemala y quizá a Colombia. Probablemente también viajaré por diferentes lugares de México, como la Ciudad de México y Puebla.
LOT: ¿Qué es lo que más esperas cuando vuelvas?
Maggie: ¡LaFeria! Es genial ver a toda la comunidad en un lugar, disfrutando algo juntos.
LOT: ¿Qué significa para ti Troncones?
Maggie: Troncones me ayudó en un momento en que estaba agotada y me sentía un poco decaída. Me ayudó mucho, sobre todo lo que pasa en el mundo. Como periodista, creo en prestar atención a lo que ocurre y mantenerme informada. Aquí puedo hacer eso, luego ir a la playa y ver la puesta del sol, observar los pájaros. Me ayuda recordar que eso también es parte del mundo. Troncones me ha ayudado a centrarme. Me ha ayudado a volver a la paz, para poder encargarme de todo lo que necesito hacer en el trabajo y tener esa pequeña vía de escape, esa conexión con las personas y la naturaleza, es lo que realmente necesito.

ENLACES
Guide Dogs of the Desert (solo en ingles) https://cvindependent.com/2026/04/warnings-raised-investigation-finds-documented-safety-leadership-and-financial-concerns-at-guide-dogs-of-the-desert/
Maggie Miles en LinkedIn https://www.linkedin.com/in/maggie-miles/

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