Cuando la aleta negra se levanta

Ataque de orca frente a PLAYA LA MAJAHUA (EN ZIHUA) es noticia

Nuestro escritor de naturaleza, William Mertz, se enteró de una orca que iba tras un bebé jorobado, hizo algunos deberes y nos envió este informe antes de que el ataque se convirtiera en una “cosa” en las redes sociales.

Published on
December 26, 2025

diciembre 2025 | Troncones Coastline

El domingo 21 de diciembre por la mañana, una orca solitaria fue vista a solo cuatro kilómetros de la costa de Playa La Majahua, en Zihuatanejo, apenas más allá de la vista de los playeros que bebían su café con leche. Pero este no fue un encuentro ordinario, y ciertamente no la postal fotogénica que la mayoría de la gente asocia con la temporada de ballenas. Se trataba de una orca que arrastraba el cuerpo de un ternero de ballena jorobada, una nueva muerte. Y se estaba alimentando.

El momento fue documentado por Whales of Guerrero, un grupo local de investigación y conservación, quien rápidamente movilizó una lancha de reconocimiento luego de que se reportó el avistamiento. Lo que encontraron no fue solo un visitante raro, sino un vistazo a un tipo diferente de océano. Uno donde las apuestas son tan altas como las olas.

Ballenas de Guerrero

EL CAZADOR

Orcas —Orcinus orca—no son todos iguales. En todo el mundo, los científicos reconocen distintos ecotipos de estos depredadores ápice. Algunos viven en vainas muy unidas y se alimentan principalmente de peces, conocidos como “Residentes”. Otras, como la orca avistada aquí, están clasificadas como “Transitorias” (o las orcas de Bigg, después del investigador Michael Bigg). Estas orcas son cazadores especializados de mamíferos marinos: focas, leones marinos, delfines y, sí, terneros de ballena.

A diferencia de sus primos más vocales, los Transitorios se mueven en grupos pequeños y sigilosos. No ecolocan a la hora de cazar. Ellos no juegan. Ellos golpean.

Que una orca se presente en Guerrero no es algo inaudito, pero que un Transient pueda derribar con éxito a un ternero jorobado justo en alta mar, y que sea fotografiado a mitad de la alimentación, eso es excepcional. Es el tipo de evento que deja huella, no solo en los investigadores, sino en la mitología de un lugar.

Ballenas de Guerrero

UNA GUARDERÍA YA NO?

Las aguas alrededor de Zihuatanejo, Ixtapa, Troncones y Saladita forman parte de un caldo de cultivo bien documentado para las ballenas jorobadas. Cada año, de noviembre a marzo, las madres migran de las frías zonas de alimentación del norte a estas aguas poco profundas tropicales más cálidas para dar a luz y criar a sus crías. Los locales conocen el ritmo. El suave rollo de la espalda de una madre en alta mar. La bofetada de una aleta juguetona. El repentino estallido de la brecha de un ternero a medida que aprende la fuerza en su cuerpo.

Pero este evento nos recuerda: los viveros atraen a los depredadores. Los terneros jorobados, a pesar de su tamaño, son vulnerables: lentos, ingenuos, y atados a sus madres para su protección. Y una madre sola no puede hacer frente a una orca, no importa lo ferozmente que lo intente.

NO UNA TRAGEDIA, UNA SEÑAL DE ADVERTENCIA DE SALUD

Es tentador ver esto como una pérdida. Como un acto brutal en lo que debería ser un refugio seguro. Y emocionalmente, es. ¿Pero ecológicamente? Es un hito. Los depredadores no regresan a los océanos muertos. Siguen la vida.

La presencia de una orca transitoria cazadora sugiere que esta costa es una vez más lo suficientemente rica, lo suficientemente viva, como para soportar complejas interacciones marinas. La cadena alimentaria es larga. El drama es antiguo. Y esta vez, lo atrapamos en movimiento.

Ballenas de Guerrero

ANHELAMOS LA BRECHA, NO LA SANGRE

El turismo tiende a romantizar la temporada de ballenas. Se comercializa en folletos: madre y becerro siluetados al atardecer, colas goteando oro al Pacífico. Pero la verdad de estas aguas es más profunda, más oscura. Y más potente.

La naturaleza no nos debe consuelo. A veces, nos da orcas.

Y si estamos prestando atención, no apartaremos la mirada. Seremos testigos. Aprenderemos. Recordaremos que el océano no está aquí para entretenernos. Está aquí para aguantar.

NOTAS DEL CAMPO

Este evento fue documentado y confirmado por Whales of Guerrero, una organización de investigación y educación con sede en Zihuatanejo. Puedes seguir su trabajo en whalesinmexico.com o en redes sociales.

Se aconseja discreción del espectador: las imágenes de la orca alimentándose de la pantorrilla pueden ser molestas para algunos. Estos están disponibles a través de canales oficiales para investigación y educación solamente.

(UNA POÉTICA) ÚLTIMA PALABRA

La aleta negra llegó como una sombra en el agua: rápida, limpia, sin disculpas. Y a su paso, nos quedamos con la verdad: esta costa es más salvaje de lo que recordamos. Y gracias a Dios por eso.

ENLACES

whalesinmexico.com

facebook.com/reel/1166726472335117

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