Adan Carano Silva: Hula Man

Un artista muy querido en Sayulita mira hacia su futuro… en Saladita

¿Un chavo haciendo hula hoop sobre una ola en Saladita? Me apareció en Instagram el mes pasado. De inmediato pensé: “¡Qué locura!”. Luego me puse a ver un poco más. El resto de su perfil, @surfhula, tenía mucho más hula hoop, con un nivel de habilidad, destreza y creatividad que nunca imaginé posible. Y luego oí a algunos surfistas de Saladita decir que el hulero era “mágico” y “especial”. Bueno, tal vez aquí hay algo. Después supe que daba un taller en Hacienda Plaza, el último del verano. Bueno, me apunto. Fue una clase divertida, incluso para mí, que no hago hula ni hoop. ¿Por qué? Conoce a “Hula”: Adan Carano Silva.

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October 31, 2026
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Adan en una sola pierna sobre una tabla larga con un aro rojo girando alrededor de la rodilla levantada

La entrevista fue después de que Adan dio una clase de una hora de estiramiento y baile, usando el aro como una forma de enfocar la atención en el movimiento y la respiración, algo así como yoga dentro de una esfera en lugar de sobre un tapete. Ya sé que es solo un aro. Adan hizo que se sintiera como algo más grande.

Adan girando un hula hoop en un estudio con lámparas tejidas y un espejo grande
Adan dando una clase de hula hoop en Hacienda Plaza. Foto de La Onda Troncones

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LOT: ¿A dónde te ha llevado el hula hoop?

Adan: Por todo el mundo: a Francia, a las Islas Canarias, por todo México. Es un don que comparto. Me ha dado una vida estable. Me ha ayudado a formar una comunidad de grandes amigos.

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LOT: ¿Cómo te ha ayudado el hula hoop a conectar con otras personas?

Adan: En cuanto lo ven, todos quieren probar el hula hoop. Dicen: “¡Uy, déjame intentar!”. Se ha vuelto mi forma de conocer gente y la forma en que la gente me reconoce: algunos me dicen “Hula” porque siempre me ven con un aro. No hay muchos hombres que hagan hula hoop, ni aquí en Saladita ni tampoco en Sayulita. Los hombres se animan más a probar cuando me ven haciéndolo.

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LOT: ¿Cuáles son los beneficios del hula hoop?

Adan: Trabaja mucho el cuerpo. Es muy bueno para la salud. A donde va tu cuerpo, van tu mente y tu espíritu. Mientras giras dentro del aro, coordinas tu cuerpo, pero tu mente también está tratando de coordinarse, por dentro y por fuera, interna y externamente. También es muy espiritual. Coordinas tu respiración con tu cuerpo y tu mente, y tratas de no pensar “¿cómo le estoy haciendo?”. Te sueltas. Para mí, el hula hoop tiene todos esos niveles: cuerpo, mente, espíritu. Te conecta con tu divinidad. Empiezas a vivir en eso.

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LOT: ¿Por qué es tan importante el hula hoop para ti?

Adan: Hay quien dice: “Ay, eso es solo para niñas”, pero para mí se ha vuelto mi forma de expresarme. El hula hoop es importante para mí no solo por lo que representa como disciplina artística y física, sino también por su historia, por el significado detrás de su nombre. El hula es una danza tradicional de Hawái. Lo bailaban tanto hombres como mujeres. Era una forma en que su cultura contaba historias. El aro también viene de hace mucho, de la antigua Grecia, donde era parte del entrenamiento físico, y de Europa, donde se convirtió en “juego”. Los marineros británicos que llegaron a Hawái notaron similitudes entre los movimientos circulares de la danza hula y los movimientos que se hacen cuando un aro gira alrededor del cuerpo.

El término Hula Hoop surge de la combinación de esas dos referencias culturales: hoop, la palabra en inglés para un aro, y Hula. Ese juego de palabras lo crearon Arthur Melin y Richard Knerr, quienes ayudaron a desarrollar y comercializar el Hula Hoop moderno durante los años cincuenta y lo convirtieron en uno de los juguetes más populares del mundo. Desde entonces, el aro ha evolucionado más allá de ser solo un juguete, y se ha vuelto parte de disciplinas como la gimnasia, las artes circenses, distintas formas de danza y de expresión artística. Se ha transformado en una herramienta de movimiento y creatividad. Para mí, es un círculo vital, una forma de expresión personal y una manera de conectar con el mundo.

Foto en blanco y negro de Adan adolescente sosteniendo dos aros y haciendo un gesto grosero en broma a la cámara
Adan en 2016. Cortesía de Adan Carano Silva, Facebook

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LOT: ¿Dónde creciste?

Adan: Crecí entre Aguascalientes y Puerto Vallarta. Mi padre es originario de Aguascalientes y mi madre es de Puerto Vallarta. Mis papás se separaron cuando yo tenía apenas un año, así que crecí principalmente con mi mamá, pero cuando tenía 16 años les dije a mi mamá y a mi papá quién soy, que era gay, y no lo aceptaron. Crecí en una familia ranchera, una familia vaquera, una familia machista. Me costaba mucho vivir y expresarme con mi familia, incluso con mis hermanos. En lugar de quedarme ahí, decidí agarrar mis cosas y viajar por México con mis amigos, de mochilazo.

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LOT: ¿Qué te gustaba hacer de niño?

Adan: Jugar con mis hermanos, cosas mexicanas, como canicas y escondidas. Y fútbol. Pero yo siempre quise bailar. Quería ser bailarín de ballet. Me costaba hablar de eso en mi familia.

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LOT: ¿Qué evitabas?

Adan: La tristeza. El trauma. La violencia. Después de que mi mamá y mi papá se divorciaron, hubo muchos problemas. Pero ahora todo está bien en mi familia. Hablo con mi mamá, con mi papá, con mis hermanos, con mis hermanas. Ya sabes, lleva tiempo, ¿no?

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LOT: ¿En qué trabajaban tus papás?

Adan: Mi mamá tenía un pequeño restaurante familiar, una fondita. Se dedicó a la gastronomía y siempre estaba trabajando. Mi papá estuvo en el ejército y después se dedicó a trabajar en el campo. Después de su separación, cada quien tomó su camino. Hoy los dos están jubilados y disfrutan esta etapa de su vida de manera independiente.

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LOT: ¿Había alguna materia en la escuela que te gustara más que otras?

Adan: Me gustaban la historia y la geografía. Me encanta hablar del mundo.

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LOT: ¿Hay alguna parte de la historia, o algún lugar, que te guste más?

Adan: México. La historia de mi país. Como mexicano, para mí es muy importante saber cómo está creciendo nuestro país y cómo estamos viviendo este momento. México tiene una historia muy rica, de miles de años, pero para mí México es un país nuevo. Tenemos una energía nueva y estamos creciendo, y ahora todos quieren venir a invertir aquí. Me gusta conocer mi país. Nuestra historia tiene mucho que enseñar. Tenemos una historia profunda que toca al mundo entero.

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LOT: ¿Había algún deporte que te gustara?

Adan: Me encanta surfear, pero lo que de verdad me encanta es bailar, bailar como un bailarín de ballet. Siempre quise bailar así. El surf es un deporte, pero el ballet y muchas otras formas de danza también se parecen mucho a un deporte. Trabajas todo tu cuerpo, tu mente, tu espíritu: la esencia.

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LOT: ¿Cómo fue tu primera experiencia con el hula hoop?

Adan: Fue en la prepa. Una amiga llevó sus aros a la escuela y todos empezamos a probarlos, a practicar. Era divertido y ella me enseñó algunas cosas. Era como una chava “hippie” y, un día, me invitó a trabajar con ella en el semáforo, a hacer show por propinas. Yo apenas estaba empezando con el hula hoop y nunca pensé: “Voy a ser bailarín de hula hoop, bailarín profesional”. Solo quería probar, y luego pasó esta separación con mi mamá y mi papá, cuando les dije quién soy. No sé si les dije que quería hacer algo artístico o que quería bailar. Obviamente me iban a decir que no.

Así que, durante el año que estuve viajando por México, de mochilazo y de aventón con mis dos amigos, trabajábamos en los semáforos. Hacíamos espectáculos callejeros. Hasta nos colamos a trabajar en una convención de circo, todo mientras andábamos de aventón. Así aprendí mucho de hula hoop. Aprendí de otros artistas, del arte callejero. Cuando traes algo dentro desde niño, lo vas a seguir. Ahora puedo decir: “Soy artista; soy bailarín”. Me encanta.

Adan de joven, con playera blanca, haciendo girar cinco aros de colores en brazos y piernas afuera de un edificio de ladrillo
Adan en 2017, en Aguascalientes. Cortesía de Adan Carano Silva, Facebook

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LOT: ¿Cuándo te diste cuenta de que tenías un don para el hula hoop?

Adan: Tenía 20 años cuando hice mi primer viaje a Tenerife, en las Islas Canarias. Ahora tengo 28. Fue la primera vez que viajé fuera de México, para trabajar en un campamento de surf. En ese tiempo no hacía muchos shows, pero luego tuve la oportunidad de presentarme en un escenario. Yo había estado actuando en la calle. Eso es diferente a actuar en un escenario. En el escenario había más colaboración. Más respuesta del público y de otros artistas. Me hizo sentir algo nuevo, como que tenía algo especial.

Adan con top de red y pantalón brillante actuando con un aro luminoso en un escenario iluminado de morado
Adan en el escenario. Cortesía de Adan Carano Silva @surfhula

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LOT: ¿Cuándo y dónde empezaste a surfear?

Adan: Empecé en Sayulita. Tenía como 19 años. Trabajaba en un hostal y me ofrecieron una tabla gratis. Empecé a ir solo y con amigos a todos los spots de la zona. Mientras estaba en el hostal, conocí las apps Backpackr y Workaway, formas de viajar por el mundo y trabajar. Así hice mi primer viaje a Tenerife: le mandé un correo a un campamento de surf y me aceptaron. En Tenerife aprendí mucho de surf, porque allá la ola rompe sobre rocas volcánicas. Tienes que aprender o te lastimas, te cortas.

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LOT: ¿Cuándo empezaste a llevar el aro a surfear?

Adan: Llevé mi aro a Tenerife, al campamento de surf, y una chava alemana me preguntó si se podía hacer hula hoop arriba de una tabla mientras surfeas. Le dije: “No sé”. Ella insistía: “Yo creo que no se puede”. Era un reto en juego y, un día, lo intenté. Fue algo difícil saber dónde poner el aro, cómo llevarlo conmigo. Cuando regresé a México, empecé a practicar más, todos los días que tenía tiempo. Tenía que tener cuidado, sobre todo en Sayulita, donde las olas son algo avanzadas. No quería causarles problemas a los demás surfistas ni a los principiantes. Todavía estoy investigando la mejor forma de remar con el aro, pero en cuanto me paro, giro el aro en mi cintura y lo hago. Me gusta mucho. Estoy experimentando con distintas tablas y distintos aros.

Adan con playera blanca mojada surfeando una ola en tabla larga, con un aro rojo en la mano
Adan surfeando con su aro. Cortesía de Adan Carano Silva @surfhula

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LOT: ¿Cómo llegaste a Saladita?

Adan: Fue en 2021, cuando un amigo de Sayulita me dijo: “Oye, hay que hacer un viaje al sur de México”. Ese viaje terminó siendo de cinco amigos, y acabamos acampando aquí. Estuvimos una semana y fue cuando conocí a mi amiga Megan. Ella me invitó a regresar, así que empecé a venir cada año, en noviembre y en marzo.

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LOT: ¿Qué descubriste aquí en tu primer viaje?

Adan: Descubrí la paz de este lugar. Y la ola, que es increíble. Te reta de muchas formas. Ahora hay mucha más gente que hace apenas cinco años. No me imagino hace 20 años, cuando todavía era desconocida, una ola hermosa rompiendo casi sin nadie. La paz de esa ola se ha quedado. Encuentro esa paz en la gente local, en mis amigos. La encuentro por todo Saladita. Comparado con otros lugares, aquí hay muchísima paz.

Adan en una sola pierna sobre una tabla larga con un aro rojo girando alrededor de la rodilla levantada
Adan haciendo hula hoop sobre una ola. Cortesía de Adan Carano Silva @surfhula

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LOT: ¿Dónde vives cuando no estás aquí?

Adan: Ahorita vivo en Sayulita. Sigue siendo “mi casa”, por mis amigos y la comunidad que tengo allá. También tengo mucho trabajo allá. Ya tengo algunos shows programados en Puerto Vallarta.

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LOT: ¿Todavía trabajas en campamentos de surf?

Adan: Hago campamentos y viajes de surf, pero sobre todo hago shows. Me encanta presentarme. Puerto Vallarta y Sayulita son más grandes que esto, más grandes que Zihua e Ixtapa. Allá hay más trabajo de todo tipo para mí. Más que aquí. Pero la verdad, aquí en Saladita está tranquilo. Me gusta más.

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LOT: ¿Cuándo vas a regresar?

Adan: Regreso en noviembre para el cumpleaños de un amigo, pero luego probablemente no hasta marzo, en Semana Santa. Parte de la idea de venir ahora era ver terrenos. Me encanta Sayulita, pero allá todo está demasiado caro, sobre todo para comprar o construir una casa. Es un buen lugar para trabajar, pero Saladita es donde quiero estar.

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LOT: ¿Por qué?

Adan: Veo que Saladita está creciendo al mismo tiempo que yo. Quiero ser parte de eso. Es un lugar donde me puedo imaginar teniendo una casa y quedarme más tiempo. Es un lugar para la comunidad. Tiene ese sentimiento de reunirse, de compartir. Tal vez todavía tenga que ir a Puerto Vallarta y a Sayulita a trabajar, pero este es el lugar donde quiero estar. Tal vez hasta me muera aquí. Que me esparzan al aire justo en mi casa.

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De espaldas, Adan sobre un tronco en la orilla con cinco aros blancos girando alrededor de su brazo y su cuerpo
Adan en la playa. Cortesía de Adan Carano Silva @surfhula

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ENLACES

De Adan: mi exploración artística me ha llevado a desarrollar un proyecto de investigación que empecé en 2019 llamado “SurfHula”. Es un concepto que reúne dos de mis grandes pasiones: el surf y el hula hoop. Consiste en surfear y bailar con un aro sobre las olas del mar, explorando nuevas posibilidades de movimiento, equilibrio y expresión física mientras conecto con la naturaleza.

Instagram de SurfHula: https://www.instagram.com/surfhula/