Ramón Carranza Valdez: Ven a visitarnos

Un pescador y agricultor comparte La Majahua, desde 1980 hasta hoy

Ramón estaba trabajando con su línea de pesca cuando lo encontré un domingo. Es así. No es alguien que se quede sin hacer nada. Tenemos una mesa en casa que Ramón cortó de un árbol que cayó en su propiedad de la montaña. De algo "malo", el sacó algo bueno. Ese es el Ramón que conozco. Cuando lo conocí por primera vez en 2012, me dijeron que Ramón sabía todo sobre Majahua. Había salido en el New York Times hablando sobre tiburones, pesca y turismo unos años antes. Eso llevó a algunas personas a decir que era un "experto". Ramón no es así. Lo conozco como observador y curioso, no alguien que necesita compartir su opinión o ser el centro de atención. Incluso, cuando empecé a hacerle preguntas sobre cómo evolucionó Majahua, Ramón insistió en que tal vez no era la mejor persona para hablar, que ya había 12 casas aquí antes que él. Pero vivir en medio del pueblo por casi 46 años le da algo de credibilidad y perspectiva. Conozcan a Ramón Carranza Valdez

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September 2, 2026
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Ramón relajándose en casa un domingo. Foto de La Onda Troncones

LOT: ¿Qué encontraste cuando llegaste a Majahua?

Ramón: Cuando llegué aquí, encontré la vida muy fácil. Es como que si está un plato servido y listo para comer. Ya había una cooperativa establecida y había trabajo disponible al día siguiente. Y no están pidiendo ningún requisito, solamente ganas de trabajar. Había mucho producto—ostión y langosta y pescado—mucho. Y había quién los comprara, muy rapido y a buen precio. Por eso digo que la vida era muy fácil cuando llegué aquí. Yo estaba joven, traía ganas de trabajar, y para pescar aquí solo necesitaba mis manos. El equipo ya estaba ahí, ya estaba hecho. Solo tenía que subirme a una lancha y empezar a trabajar. Y para bucear, solo necesitaba aletas, un visor, un gancho y una cámara. Y tenemos dinero todos los días.

LOT: ¿Qué edad tenías?

Ramón: 22 años.

LOT: ¿Y en qué año fue eso?

Ramón: 1980.

LOT: ¿Cuáles son tus primeros recuerdos de Majahua?

Ramón: No teníamos agua potable. había que ir hasta La Boca, a traer agua en una burra o en una palanca con un bote de cada lado. Cuando yo llego aquí todavía no estoy casado. Había que ir a lavar hasta la barra, hasta La Boca. Era igual para el agua de la cocina. Tenías que ir ahí y traerla de La Boca. Y teníamos tampoco luz. No había luz.

LOT: Dices que aquí había 12 casas. ¿De quiénes eran? ¿Quién estaba aquí antes que tú?

Ramón: Por acá estaba Evaristo Valdovinos. Estaba Benja Lorenzano. Estaba Don Domingo Ortuño. Estaba Eladio Sánchez. Estaba Tomás Berber. Estaba Roberto Rosas y Carmelo Rosas. Estaban Isidro Rosas y José Luis Rosas. Gilberto, y [pausando] a otras dos personas: Nacho Bravo y Telésforo Valdez.

LOT: ¿De qué estaban hechas las casas?

Ramón: Madera, tierra y carton negro. Tampoco había ningún carro aquí. Tomás Berber tenía una burra. La pobre. Todos los días, cargaba agua. Y cuando vimos que ya no trabajaba, le estábamos ahí, “Tomás, préstame la burra.” Todo el día, la pobre burra hacía viajes. Siempre había alguien que la estaba esperando y, después, otro. Todo el día. La pobre burra. Por la tarde, ya no podía más. Se acostaba en la playa, se echaba allá porque ya no quería caminar.

LOT: ¿Cuándo empezaron a llegar otras personas aquí?

Ramón: Después de mí. Como había trabajo aquí, cada seis meses, cada tres meses, cada año, llegaban personas por el trabajo. Es posible que llegaban cinco familias por trabajo, pero cuando se acababa la temporada de ostión, que en mayo se cierra la veda, ellos se iban. O, bueno, de cinco familias, tal vez se iban tres y se quedaban dos, se iban cuatro y se quedaría uno. Así fue como se fue. Ahorita el pueblo ya está multiplicado por hijos que nacieron aquí y están aquí.

LOT: ¿Por qué no hubo desarrollo aquí?

Ramón: No hay agua. No hay electricidad. Y nadie quería pagar para poner eso. Un camino lleno de lodo. Y nadie quería pagar para arreglar eso tampoco. Después de que llegué, hubo un problema muy fuerte con el ejido de Troncones. La gente del ejido no quería que estuviéramos aquí haciendo casas. ¿Por qué? El valor económico de la tierra en la playa. Cada metro que un pescador estaba ocupando era dinero para ellos. En aquel entonces, hace 40 años, un lote en la playa no valía diez millones de pesos como ahora, ni valía siete millones de pesos. Pero de todos modos puede ser el mismo, pero los lotes de playa se vendían por 50,000 pesos, que en aquel tiempo era muchísimo dinero.

El ejido dijo que aquí era de ellos y nosotros dijimos que habíamos llegado primero. Era un conflicto siempre donde nosotros no nos íbamos y ellos llegaban y nos amenazaban, y nos escondíamos como abejas y salíamos cuando ellos se iban. Pero nunca hubo un conflicto físico, ni una pelea donde nos atacaran. Siempre fueron palabras y amenazas. Era ese tipo de conflicto. Y discutíamos sobre quién pagaría los gastos de viaje a Chilpancingo y finalmente el gobierno intervino y se arregló.

LOT: ¿Cómo lo resolvió el gobierno?

Ramón: El estado reconoció nuestra posesión y le dio al ejido una compensación económica por tres hectáreas de tierra. Eso es más o menos lo que tenemos aquí cuando lo sumas. Yo tengo casi 700 metros. Mi vecino tiene unos 800, el otro tiene 500. Si sumas todo, son aproximadamente 30,000 metros cuadrados; en realidad son unos 27,000 metros cuadrados en general

LOT: ¿A qué te dedicas?

Ramón: TTengo dos trabajos. Bueno, este de hecho, trabajo en lo que caiga. Pero mi trabajo fuerte es la pesca y la agricultura. Ahorita tengo chile habanero.

LOT: ¿Es suficiente para mantener a tu familia?

Ramón: Sí, y bueno, no. En realidad a nadie le alcanza el dinero. Siempre quiere algo más o nuevo, esto o lo otro. Va creciendo el dinero y va creciendo la ambición de tener cosas en la casa. Pero sí, es suficiente, para lo básico.

Ramón en el trabajo. Foto cortesía de Alejandro Ruiz

LOT: ¿Cuántos hijos tiene?

Ramón: Cinco mujeres y dos varones.

LOT: Wow. Es una familia grande, mucho trabajo.

Ramón: Ahorita, ya no tanto, porque el más joven ya cumplió 18 años. Él ya trabaja solo y contribuye a la casa.

LOT: Cuando Majahua se separó de Troncones, ¿cómo se asignaron los terrenos?

Ramón: Es como si estuviéramos cercados, porque las únicas terrenos que tenemos en Majahua es hacia el mar. Y las calles para llegar aquí no son de nosotros. Cuando salimos cruzamos un ejido. Si salimos por Lagunillas, atravesamos el ejido de ellos. Y si salimos por el otro lado, por el camino pavimentado, atravesamos el ejido deTroncones. Es bueno que nuestros conflictos terminaron y tengamos paz por los dos lados. Ya no hay problema.

LOT: Hasta ahora, te he hecho preguntas sobre tu vida y de estaren Majahua. Ahora, voy a pedirte tu opinión. ¿Cómo ha cambiado Majahua con elpavimento de la calle?

Ramón: Para mí, cuando un pueblo empieza a desarrollarse trae buenos beneficios, pero también trae perjuicios. Pusimos tuberías de agua en el 86. Cuando metieron la calle, tuvimos que mejorar el sistema de tuberías. Por mucho tiempo, tuve polvo en mi casa por la calle. Llegó el pavimento y ya no tengo polvo, o, en verdad, no tengo tanto polvo. Pero ahora, no puedo descansar porque hay demasiado ruido—los motos y carros empiezan a las 5 de la mañana y escucho cada uno. De lo demás, tenemos agua, tenemos una calle pavimentada, tenemos electricidad, tenemos internet, esa parte está bien. Pues la mayoría de las personas tiene su carro, su moto. Podemos movernos más rápido. Y la paz y tranquilidad se acaba, de 5 de la mañana a las 10 de lanoche. Motos y carros. Todos pasan por aquí. A veces es toda la noche.

LOT: ¿Cómo ha cambiado el pueblo con los dos condominios? Punta Majahua y Pescadores.

Ramón: Él sigue siendo lo mismo. Hay mejoría, pero también hay perjuicio,. Hay mejora cuando llegamos y alguien de los condominios viene a comprar pescado o langosta. Eso nos ayuda. A veces quieren ir a pescar. Eso también nos ayuda a nosotros. Pero a veces hay personas que traen otras ideas, otras culturas, y la cultura original mexicana está como perdiéndose. Traen mañas diferentes a los nuestros, y la cultura, las ideas, la comida, las tradiciones, las buenas costumbres están cambiando. Por ejemplo, ellos traen una mala costumbre, como Halloween, que para la gente de México es algo nuevo. Es algo que está influyendo mucho en las familias mexicanas, sobre todo en los niños. Y los padres que lo permiten y los niños que lo hacen no saben el significado de eso, que viene de una base satánica..

LOT: Pero Halloween es más antiguo que el diablo. Se supone que celebra el ciclo naturale de la vida y la muerte. La gente en los Estados Unidos lo ha convertido en otra cosa, algo más tonto, para los niños. Ahora, todo se trata de conseguir dulces.

Ramón: Pero otra cosa peor que pasa es cuando un grupo de niños viene a pedir dulces, pero si no les das dulces, te tiran piedras a tu vidrio, a tu carro. Aquí no hay dulces y tienes que ir a Zihuatanejo a agarrar dulces, y si no tienes tiempo para ir, o si no tienes dinero, no vas a comprar una bolsa de dulces solamente para regalarla. Entonces, para mí, eso es malo. Si a alguien le piden y no da, debe ser por alguna razón. Si voy a tu casa y digo, “Benito, préstame una bicicleta” y no tienes bicicleta para dar, no tengo razón para agredirte o tirarle piedras a tu casa. En cambio, es "Ah, ok, gracias, tal vez otro día; Está bien, no hay problema." No tengo razón para molestarme contigo, por no recibir algo solo porque lo quiero.

LOT: El Halloween estadounidense crea que algo será dado, solo por pedirlo. Aquí, en México, establece la idea de que una cultura da y la otra recibe. Establece expectativas que pueden provocar resentimiento.

Ramón: Exacto. Y eso le quita a la celebración, a la tradición, que tenemos. ¿Para qué? Algunas dulces.

LOT: Hay ocho o nueve restaurantes en Majahua. Todos uno al lado del otro. No hay nada así en Troncones, excepto los cinco en laT. ¿Por qué hay tanta concentración de restaurantes aquí?

Ramón: Porque no tenemos más espacio. Nuestro espacio es reducido, entonces las personas que quieren poner un negocio, lo ponen en el espacio que hay. Hemos usado el espacio que tenemos. La mayoría de las personas que vienen a nuestros restaurantes son extranjeros que tienen casas aquí, o personas que vienen como turistas, pues los extranjeros y mexicanos. Es posible que los cuidadores de la casa digan: “Si vas a comer, vete a Majahua.” Eso lleva a la gente a Majahua. También es posible que muchas de las personas que vienen sean familias o turistas, que van a pescar o surfear, que se quedan aquí a comer, y llaman a su familia y dicen: “Hoy sacamos pescado, y nos lo van a preparar aquí en Majahua.” La comida aquí es más fresca. Eso también es posible.

LOT: ¿Por qué no hay una pescadería, una tienda de mariscos, en Majahua?

Ramón: Es una buena pregunta. Pensarías que habría al menos uno. No hay pescadería porque las personas saben que todos los días, en la mañana, en la playa, antes de las 9, se consigue langosta, se consigue pescado y también hay ostión fresco. Otra cosa es que en las casas de los pescadores hay pescado, todos los días, aunque sea congelado, y langosta también. Puedes ir a cualquier casa donde haya pescador y dice, “Oye, ¿tienes algo de comer?” Te ofrece langosta o pescado. Siempre hay algo para conseguir así, aunque sea un poco. Las personas que pescamos, todos una congeladora y ahí tenemos.

LOT: Una última pregunta, cuando llegué, eras famoso poraparecer en un artículo en el New York Times. ¿Cómo pasó eso? ¿Cómo llegaste a el New York Times?

Ramón: Bueno, hay dos artículos. Uno fue en 2008, cuando hubo un ataque de tiburón. Y un poco después, salí en un reportaje para el Discovery Channel, sobre lo mismo, sobre los tiburones. La gente vino a verme después de esos dos artículos, y quiero invitar a más gente a venir a Majahua. Necesitamos turistas de todo el mundo para conocer nuestro pueblo, que nos visiten, y que vengan con nosotros en nuestras lanchas, o que nos acompañen a un tour en el campo. Siempre tratamos de dar lo mejor de nosotros para que sean felices. Eso es lo que hacemos.

LOT: Quiero tomarte una foto.

Ramón: Tu cámara se va a romper.

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